viernes, 8 de enero de 2010

“Se Pasa la Tenaza…” 4

(Notas y reflexiones a vuelapluma de un necio empedernido)

Por Luis R. Decamps R.

¿HIPÓLITO ENTIERRA EL HACHA?

Aunque el “cambio de tono” (registrado en la víspera) del discurso del ex presidente Hipólito Mejía frente a Miguel Vargas y su grupo al interior del PRD ha sido publicitado como un “enterramiento del hacha de guerra” muy a propósito del Año Nuevo, las prioridades partidarias y las demandas de la “real politik” ante las próximas elecciones congresuales y municipales (y, por consiguiente, como un anuncio de “paz octaviana” en el liderato perredeista), la verdad es que semejante actitud, vista a través del cristal de la alta política, más bien parece la acción inaugural de un “pulso de estrategias” que traslada la lucha interna en esa organización a una escenario más inteligente e interesante que el que constituían los resabios pedestres de la víspera… El hacha podría no haber sido “enterrada” sino hábilmente escondida en el bolsillo trasero.

EL PESIMISMO DE HIPÓLITO Y SU GRUPO

Resulta más que obvio que en el sector del ex presidente Mejía existe el convencimiento de que el derrotero impuesto por Miguel Vargas en el PRD, sobre todo en lo atinente al nuevo estilo de dirección (“faraónica” o “disciplinada”, según la interpretación de cada quien) y a la reservación generalizada de candidaturas, llevará a esa falange política a una debacle electoral. En efecto, en el citado grupo aparentemente se piensa que todo eso choca con la tradición libertaria, el espíritu gregario y la capacidad de “reciclaje político” por medio de la renovación del liderazgo local que han sido históricamente inherentes al perredeismo. En este sentido, hasta ahora el sector de Mejía había estado desempeñando el papel de “profeta de desastres”, un rol que siempre es poco fecundo cuando los adversarios proclaman representar “lo nuevo”… Es cierto, rigurosamente cierto que la “boca de laberinto” de sus argumentos centrales, en circunstancias normales, es tan contundente como comprobable en la historia: en materia de elecciones, las imposiciones son habitualmente nodrizas de las derrotas… El problema es que, como es harto sabido, las elecciones de mayo de este año no necesariamente son “normales”.

EL OPTIMISMO DE MIGUEL Y SU GRUPO

Como contrapartida, el sector de Miguel Vargas luce parapetado tras el convencimiento de que el PRD (no sólo por el descrédito del gobierno del PLD sino también por el mejoramiento de la imagen del PRD y los efectos bienhechores sobre éste del nuevo y pujante liderazgo del MVP) está en condiciones de salir airoso de sus próximos desafíos electorales siempre que se maneje el “factor Hipólito” desde una postura de “ni muy cerca ni tampoco en la acera de enfrente”. No es que no existan dudas al respecto, especialmente en cuanto a los comicios de este año: es que se parece tener la percepción de que el PRD de hoy está mejor situado en la estimación pública que en el 2006, y que ello debe expresarse en una ganancia electoral cuando menos relativa… Por otra parte, también es muy probable que en el grupo de Miguel Vargas se haya hecho un razonamiento disyuntivo: si esas expectativas favorables quedan truncas en las próximas elecciones de medio término, no hay que preocuparse en demasía, pues no se puede olvidar que en el 2002 el PLD obtuvo un solo senador y, a despecho de ello, en el 2004 ganó abrumadoramente las elecciones presidenciales… En otras palabras: en nuestro país los resultados del proceso congresual y municipal no necesariamente condicionan los del proceso presidencial, pues ambos poseen mecánicas emocionales propias, constituyen escenarios diferentes del combate político-electoral y, finalmente, se expresan con proyecciones fácticas distintas desde el punto de vista de los liderazgos partidarios nacionales.

COMICIOS SINGULARES

De todos modos, lo curioso del descrito entramado de convicciones contradictorias reside en que, a pesar de sus análisis y apuestas encontrados, tanto el sector de Mejía como el de Vargas aparentan tener una lectura parecida de las singularidades de las próximas elecciones: se trata de un proceso en el que la abstención es muy alta y, subsecuentemente, en el que la movilización de los militantes propios y la presencia del dinero y las dádivas desempeñan, en principio, un papel decisivo… La historia reciente confirma la inferencia… Ambos grupos perredeistas saben que los liderazgos locales son importantes, pero que lo verdaderamente trascendente a la postre es la capacidad de los candidatos para agenciarse recursos y sumarse las volátiles y escasísimas adhesiones no partidarias… De ahí que resulten cuesta arriba tanto el pesimismo de la gente de Mejía como el optimismo de los prosélitos de Vargas… No hay que engañarse, sin embargo: sus discrepancias apuntan hacia el 2012, y lo de ayer y hoy a propósito de las elecciones de medio término bien pudieran ser disparos de salvas para hacer que las presas alcen el vuelo a fin de tenerlas en mejor posición de tiro…

EL CONTRAPUNTO DEL TIEMPO

Lo otro sería, desde luego, la posible reacción de la militancia del PRD ante una participación electoral no airosa. ¿Se comportaría como la militancia del PLD en el 2002 (que cerró filas solidariamente con su alto liderato) o, por el contrario, protagonizaría una rebelión contra el actual equipo dirigente (bastante inusual en nuestra historia política, que exhibe orgullosamente los estigmas conservadores del caudillismo y el paternalismo)? A lo primero apuesta el grupo de Vargas, y a lo segundo el sector de Mejía… Una vez más, empero, habrá que esperar el desenlace: tiene la palabra el compañero Cronos…

LA FRASE DE HOY “PARA DARLE CACO” (SOLO PARA “PENDEJOS”)

“El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”. Arnold J. Toynbee

Hasta la próxima entrega…

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