La LlamadaInicia el programa. Un día sin sobresaltos en el Gobierno de la Mañana. Cada quien toma su turno y piensa en voz alta. Los amigos escuchan, como de costumbre, la exposición de los temas del interés del hablante. Uno tras otro quitan, ponen o recomponen. Cada uno con su ritual.
Inesperadamente suena el teléfono. Sobresalto, sorpresa, dudas: el capo del momento habla al País.
Muy seguro, convincente. Deslinda el territorio: las novillas por aquí, las lecheras por allí, estos toros míos y aquellos no.
-Que su amigo tal…Que se juntaban o no, pero…Usted lo conoce. Que si la Mary, no la Sobeida o la Leiby. No que coronel, que general o teniente. No importa, por ahí anda el guiso…Bla…bla..
Desde entonces la agenda nacional gira y gira alrededor del tema del momento: Agosto. El esfuerzo por sacar a este tema toda la sensación posible no cesa. Pero, como siempre, pasará. Detrás de la humareda del caso están los temas de siempre, las agendas inconclusas relacionadas con el interés de los ciudadanos y ciudadanas centradas en asuntos cuasi primarios y ya crónicos del agua, la luz, el empleo, la salud o la educación.
El narcotráfico y el consumo de drogas son temas relevantes, más aún cuando instituciones básicas se ven comprometidas . Pero lo serán más en la medida en que la democracia sea cada vez más incapaz de curar la pus de las dolencias sociales y económicas de la gente arrinconada en el establo de la exclusión y la pobreza.
La alianza apócrifa del toma y calla que se vive en los barrios tiene la impronta de aquel establo. A mayor pobreza y exclusión mayor la cantera disponible para esta guerrilla infame.
Que se investigue con seriedad. Que se castigue con decisión a las autoridades y civiles comprometidos. La agenda nacional por el desarrollo no puede admitir distracciones que le desvíen de su camino fundamental que no es otro que el de elevar los niveles del desarrollo humano y productivo del pueblo dominicano.
El estancamiento de la movilidad social en el país, que el modelo de desarrollo opulento que nos gastamos lleva en su intimidad, tendremos que superarlo a través de un nuevo modelo cuyo rasgo distintivo sea lo humano y no la opulencia y la exclusión emparentadas. De eso se sirve el crimen que nos agobia.


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