viernes, 1 de enero de 2010

Héroe de la Batalla de Santomé

Gral. José Maria Cabral y Luna

Por: Raúl García Bidó

Sea mi primer saludo a la familia Cabral, progenies y herederos Legítimos del Héroe de Santomé, y en quienes deposito el saludo protocolar y con respeto a todos los presentes.

General Cabral: que título podemos agregar a tu límpida hoja de servicios militares, si ya la gloria puso en tus sienes las palmas y los laureles, y a tu cabeza ungió con el aceite sagrado, el sereno dictamen de la historia.

Santomé, La Canela, Azua, Cachimán, La Estrelleta, Las Carreras, La Restauración y Los Seis Años. Combatiente en todas, y héroe indiscutible de Santomé.

El arresto a Santana en su propio fundo se suma a tus inimitables hazañas que dan relieve a tu valor personal.

Traemos hasta a ti en agradecido Homenaje y que hoy propicia la taumaturgia que los dioses tutelares crean; pámpanos y florecillas silvestres de todos los caminos que recorriste en los jadeantes y sudorosos afanes de tu responsable misión militar, y en los ecos perennes de tu voz sonora, nos parece oír órdenes de abrir fuego a los fusilles y acercar la chispa que prendiera sin tembladera de pulso el estampido del cañón.

¿Por qué el verdor hoy de tus arrozales? ¿Por qué corren tranquilas y límpidas las aguas del San Juan? Porque limpiaste la sabana de intrusos invasores, y entre el humo y el silbido de las balas el olor a sangre y los mandobles del machete libertario, pusiste a Santomé donde solo los cóndores se posan, en las alturas de las cumbres enhiestas.

Todos los generales pelearon detrás de las tropas, tú no fuiste así, y lo demuestras cuando en arriesgado combate perseguiste al general haitiano y apeándote de tu caballo, lo desafiaste entablándose combate cuerpo a cuerpo, y a sable lo decapitaste, caso nunca visto en todo el guerrear de la epopeya americana.

General Cabral: ahora quieren desconocernos, pero jamás podrán, que se lo recuerden el padre Las Casas, Pané, o Fernández de Oviedo.

Hay un grupo de malos dominicanos, ambiciosos de siempre, que vendidos como antes denunciara Duarte, quieren fusionar lo que ayer se conquistó a sangre y fuego. Todos los caminos de la patria, todos, fueron testigos del acoso del mañé, de los esfuerzos de este país en su afán de libertad. La sangre vertida y nuestros innumerables muertos, héroes del ayer y que reverenciamos hoy ante tu honroso reposo.

Para esos enemigos de hoy caiga el inapelable anatema de la historia y desprecio de toda la dominicanidad.

Santomé, 154 años te admiran, 22 de diciembre de 1855, fecha memorable en los anales nacionales. Qué sería del altar de la patria y de este sagrado recinto si esos designios se cumplieren, en qué asta ondearía nuestra enseña tricolor? Borraríamos del poeta Mir: hay un país en el Mundo o de Deligne el más arriba mucho más.

General Cabral: todos los héroes inmortales cuyos cuerpos aquí reposan, fueron señores de la guerra y desde el infinito, sus espíritus te ofrecen el apoyo, por si hay que encender de nuevo la pira de las conflagraciones y que brillen de nuevo los sables, que el sol incendie el color de los cárieles, que marchen los batallones que las charreteras huelan a pólvora que no repose el fragor ni vuelvan los espadines a sus viejas panoplias si hay que salvar de nuevo a la República.

En estas heroicas jornadas hubo también hombres de mar, recordemos a Cambiaso, a Maggiolo, a Acosta y otros más; que con su destreza marinera pusieron en fuga la flotilla haitiana, y todo Tortuguero abarcó su victoria, y un himno de triunfo fue cantado por rosadas caracolas marinas, saludando los bajeles de raudas quillas, cuando aquel día, orondos velámenes, jarcias y botavaras y apretados trinquetes, pasearon en la bahía las límpidas banderolas de la gloria.

General Cabral: quiero elevar mi voz de protesta tan estridente como mis ansias pero, donde estamos, y el respeto a la solemnidad de este sagrado recinto me lo impiden.

Hay atisbos de fusión, óigase bien, de fusión.

Nuestro país que ha trabajado y progresado a su propio esfuerzo quieren ahora, auspiciado por potencias extranjeras, unirlo como una sola nación.

Porqué debemos pagar nosotros las culpas ajenas.

Trasladar aquel desastre para este país, no lo podemos permitir, y si los constructores de la ignominiosa idea quieren destruirnos, pueden venir con sus poderosos ejércitos, lo enfrentaremos, ya lo hemos hecho, y si es a base de nuestro exterminio sería bajo la consigna sempiterna de Dios, Patria y Libertad.

En el frente de este Panteón de la Patria falta un batallón mixto de nuestras Fuerzas Armadas con su guardia de banderas y a la señal de su espadín el oficial al mando diga con clara y potente voz: presenten armas y al eco de un cañón lejano digamos todos tocad en honor de Cabral el Himno Nacional.

General Cabral: traemos desde las reminiscencias de Santomé para depositarlas ante tu tumba sagrada, las hermosas guirnaldas de blancas minervas y martes de Rubén, un titilar de llamas votivas un desfile ante tus gloriosos estandartes al reclamo viril de los tambores.

Atentamente, Raúl García Bidó
Publicado por José Enrique Méndez Identidadsanjuanera en 12/31/2009

2 comentarios:

  1. euridice figuereo seguraviernes, 01 enero, 2010

    creo que los historiadores deben prestarle atencion a don raul garcia,sobre darle el valor que merece y que siempre ha merecido la batalla de santome ; COMO EL SELLO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL.Gracias don raul garcia.

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  2. Ariel Suero Cabralsábado, 02 enero, 2010

    Para mi es un honor ser descendiente de un hombre de tanta gloria y nobleza como la del héroe de Santomé, el Gral. José María Cabral. En nombre de los descendientes de este gran hombre de la história dominicana doy gracias al autor de este artículo, por escribirlo, y a la dirección de este blog por haberlo publicado.

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