domingo, 29 de noviembre de 2009

Desde Nueva York

Miguel Vargas y el nuevo PRD

Por: Alberto E. Borda Objio
Periodista dominicano residente en Nueva York

Dentro del panorama político dominicano con miras a los comicios a realizarse próximamente, la novedad existente que se puede notar a diferencia de los que antes se han efectuado, resulta ostensible el hecho, que en el principal partido de oposición, los candidatos, amén de haber sido escogidos como consecuencia de una convención partidaria, en esta ocasión, se han impuesto algunos, por la voluntad y conveniencia omnímoda del presidente de esa organización.

Me refiero, al hecho cierto, de que en el partido blanco, la situación, de ser democrática como propugnaba el líder sepia más grande que ha producido el País, ha devenido en ser autocrática. Ya que en las raíces de esa organización y su basamenta, que se origino en la lucha por erradicar la dictadura y fomentar la participación de diferentes corrientes de pensamiento y permitir el establecimiento del libre juego de las ideas, no contemplaba la lucha de intereses malsanos que en un momento dado hicieran sucumbir los ideales de sus creadores.

Estamos asistiendo, nueva vez, al contubernio politiquero de figuras que se empeñan en adueñarse, por razones, reitero, más bien económicas y de poder, de las principales fuerzas políticas de la Nación. Y esto, no es saludable de ninguna forma, para la consecución de objetivos que beneficien a las mayorías y el peligro que entraña en esta época donde asoman de nuevo los regímenes facticos y sistemas de imposición irascible de ideas cavernarias es extremadamente preocupante y causa mucha ansiedad en las clases pensantes del País.

Las muestras sobran, no voy a puntualizar ninguna en especifico ya que lo que se ve claro no necesita reiteración pero principalmente en la parcela del hacho prendio y del aparente nuevo PRD y su principal dirigente en estos momentos, se ha hecho patente este tipo de acción nefasta para la democracia interna de ese partido y las consecuencias o los frutos de esa infausta siembra, se verán mas rápido de lo que muchos se imaginan. La división, es la espada de Damocles para los que ahora están controlando esa histórica agrupación.

La escogencia a cargos electivos para la próxima justa comicial, con la ausencia de la representación de figuras que pertenecen a las otras tendencias existentes en ese partido, le da características caudillistas o dictatoriales y esto dista mucho de la tradición partidaria del PRD. De antemano, auguramos una baja en las votaciones del próximo torneo y seria la catapulta a una nueva repostulacion del que actualmente nos desgobierna quien usara todo lo que este a su alcance para tratar de perpetuarse en la silla de alfileres.

Causa espanto el pensar que detrás de las imposiciones de candidatos favorecidos por el actual principal dirigente del nuevo PRD se escondan negociaciones de aposento en torno a desacreditar mas esa organización a los fines de por razones económicas, solidificar la figura de Leonel Fernández quien ha resultado ser un negociador aventajado en pos de sus objetivos. Lo que se avizora en el firmamento político dominicano, no es nada agradable, por el contrario, una nube negra cubre todas las expectativas nacionales.

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