jueves, 12 de agosto de 2010

Querer es poder

Por encima de sus problemas fisicos Mabel se graduo con honores en la Universidad O&M

Ella se dispuso a lograr sjus sueños y los alcanzo. Ahora seguira hacia adelantre porque tiene nuevas metas.

“Yo conozco mis limitaciones, no me gusta que me condicionen o que me digan que no lo puedo hacer”. Esta es la frase que apuntala el estilo de vida de una joven a quien las limitaciones físicas no le han impedido luchar con firmeza para alcanzar sus metas.

Una condición física que la acompaña desde su nacimiento no ha sido obstáculo para Mabel Abreu Tapia. Con apenas 23 años, ya ha cumplido una de las tantas metas que se ha trazado. A principio de este mes se graduó con honores Cum Laude de licenciada en Ingeniería de Sistemas y Computación, en la Universidad Dominicana O & M.

“Mis conocimientos se quedan conmigo hasta la muerte”, expresa con convicción la recién graduada, quien sueña con llegar aún más lejos como profesional, pese a la limitacion motriz en sus piernas a causa de un problema a nivel cerebral. A Mabel le gustaría ahora realizar una maestría en ingeniería de software y la licenciatura en Derecho.

Siempre estuvo clara sobre lo que quería estudiar, ya que desde pequeña le encantaba desarmar cosas, descubrir cómo funcionaban e investigarlas profundamente.

Narra que por sus limitaciones en el primer cuatrimestre su madre la transportaba a la universidad. Sin embargo, y en una demostración de determinación, para el siguiente nivel ella decidió coger sola la guagua que la transportaba desde su casa, en la urbanización Eugenio María de Hostos, de Villa Mella, a la academia ubicada en el Centro de los Héroes. Luego de la inauguración del Metro de Santo Domingo se le hizo más cómodo y su familia solo la llevaba a la estación.

Reconocimiento
Apoyada de un bastón, Mabel sale con los primeros rayos del sol a aplicar sus conocimientos, pues desde hace tres meses la joven trabaja como auxiliar de soporte técnico en la Junta Central Electoral (JCE), donde ha encontrado un ambiente laboral promisorio, aunque en principio sus compañeros se notaban confusos sobre cómo manejarse frente a una persona con discapacidad motriz.

“Gracias a Dios que llegaste a esta JCE y a esta unidad, a este país, sin dudas a las instituciones les falta personal como tú, siempre dispuesta, responsable y afable. Humildemente te halago porque a pesar de las condiciones físicas tienes gran determinación. Al principio sentí dudas, por las jornadas fuertes de trabajo, pero el Señor se encarga de darle los dones a cada quien”, estas son algunas líneas de una carta dirigida a Mabel por su jefe, Roberto Roberts, encargado de soporte técnico, quien califica su trabajo de ejemplar.

Comenzó a caminar cuando tenía cinco años tras la primera cirugía. Pero antes, cuando Mabel tenía tres años, por la inteligencia y lo despierta que era, su madre, Marta Tapia, decidió inscribirla en una escuela. El deseo de su progenitora de verla uniformada como las demás niñas no pudo hacerse realidad, ya que no la aceptaron debido a su discapacidad.

No fue hasta dos años más tarde cuando finalmente logra entrar a las aulas donde cursó sus estudios básicos y secundarios. El colegio El Edén, ubicado en la urbanización que lleva el mismo nombre, en Villa Mella, acogió a Mabel y le permitió desarrollar sus habilidades.

Aunque trató de inscribirse en un politécnico cuando pasó al nivel medio, una vez más se le impidió porque alegaron que reprobó el examen de admisión, lo que ella niega que sea cierto. Esta discriminación no la amilanó y continuó afianzando sus conocimientos, un ejemplo de esto es que en tercero de bachillerato recibió un diploma de reconocimiento por sus altas calificaciones.

La joven precisa que su madre la acompañó al colegio solo hasta el octavo curso, ya que a partir de ese momento ella le pidió que la dejara ir sola porque se sentía capaz.

INSTA A PERSEGUIR LOS SUEÑOS CON ENTUSIASMO
Al preguntarle sobre la mayor dificultad que enfrentó en las aulas, esta joven expresa que lo único que no podía hacer era educación física, pues siempre se ha esforzado para que la traten como una persona normal.

Mabel ha tenido también varios profesores que la han marcado.
“Mencionar el nombre de uno no sería justo, porque cada uno ha dejado algo positivo que aún vive en mí”, sostuvo.

La joven profesional manifestó que cuando una persona tiene sueños o metas, siempre el deseo de superación es lo que importa. Es preciso –asegura– no dejarse llevar de personas negativas que te dicen: “tú no lo puedes hacer”.
En su tiempo libre escucha música, navega por la internet y tiene como propósito a corto plazo aprender a conducir.

El padre del Mabel, Fausto Abreu, la define como una persona inteligente, amorosa y perseverante. “Ella ha logrado muchas cosas de las que me siento orgulloso”, expuso.q

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