¿Cómo será el 2010?Mucha gente me pregunta, buscando certidumbres. ¿Cómo será? ¿Será mejor o peor? ¿Y Danilo, está bien?
Antes que adelantar cualquier respuesta, preferí interesarme por la evaluación del que termina, el 2009. Unos contaron que les fue igual (de bien o de mal) que en 2008; otros que fue el 2009 no tan bueno o peor que el año anterior.
No mencionaron avances. Aunque sé que los hubo.
Varias veces me pareció escuchar decir que fue el 2009 un año perdido. Y a un analista social y político calificarlo de “año desperdiciado”, que es peor que perdido. También, destructor de riquezas, de empleos, de ahorros y de ilusiones.
El año 2010 se recibe sin muchas ilusiones -porque no se esperan cambios- en las políticas públicas, la actividad empresarial y todo lo demás. Aunque se piensa que podría ser mejor que el 2009.
Sin embargo, la agradable sorpresa, es que, a pesar de haber estado sometida a cargas y tensiones agotadoras, encontré y escuché gente muy segura de sí, de sus ideas, de sus capacidades. Además, dispuesta. Tanta gente, que entusiasma insistir. Que considera tener muy claro lo que necesita ella y su familia y lo que necesita el país para “arreglarse y funcione”. Tranquila y a la espera de políticas y acciones que la reconforten o de alguien que la ilusione.
Eso sí, que se pregunta por aquello que no controla, por lo que no depende de ella, es decir, gobierno, empleador, delincuente, economía o salud.
Un hecho cierto para tranquilidad de todos y todas: el gobierno dispone ya de suficientes recursos para sacar a familias y negocios de la recesión y reactivar la economía, lo que es una buena noticia para cerrar el año e iniciar el que viene.
Proteja sus certidumbres, que las dudas las despeja el tiempo.
¡Feliz Año!
Antes que adelantar cualquier respuesta, preferí interesarme por la evaluación del que termina, el 2009. Unos contaron que les fue igual (de bien o de mal) que en 2008; otros que fue el 2009 no tan bueno o peor que el año anterior.
No mencionaron avances. Aunque sé que los hubo.
Varias veces me pareció escuchar decir que fue el 2009 un año perdido. Y a un analista social y político calificarlo de “año desperdiciado”, que es peor que perdido. También, destructor de riquezas, de empleos, de ahorros y de ilusiones.
El año 2010 se recibe sin muchas ilusiones -porque no se esperan cambios- en las políticas públicas, la actividad empresarial y todo lo demás. Aunque se piensa que podría ser mejor que el 2009.
Sin embargo, la agradable sorpresa, es que, a pesar de haber estado sometida a cargas y tensiones agotadoras, encontré y escuché gente muy segura de sí, de sus ideas, de sus capacidades. Además, dispuesta. Tanta gente, que entusiasma insistir. Que considera tener muy claro lo que necesita ella y su familia y lo que necesita el país para “arreglarse y funcione”. Tranquila y a la espera de políticas y acciones que la reconforten o de alguien que la ilusione.
Eso sí, que se pregunta por aquello que no controla, por lo que no depende de ella, es decir, gobierno, empleador, delincuente, economía o salud.
Un hecho cierto para tranquilidad de todos y todas: el gobierno dispone ya de suficientes recursos para sacar a familias y negocios de la recesión y reactivar la economía, lo que es una buena noticia para cerrar el año e iniciar el que viene.
Proteja sus certidumbres, que las dudas las despeja el tiempo.
¡Feliz Año!


No hay comentarios:
Publicar un comentario