El bisturí de E. O. Garrido PuelloPor Edgar Valenzuela
E.O. Garrido Puello (Badín) es uno los escritores sanjuaneros más productivos y vibrantes que hemos tenido en más de 500 años. Director- Fundador de El Cable, considerado el mejor periódico del Sur dominicano en los años veinte del siglo pasado, combatió con la pluma la primera ocupación militar norteamericana y fue opositor de la orgía de atropellos y de sangre en que se sumergió al país a partir del golpe de Estado del 23 de febrero de 1930.
Gracias a que dejó ordenados todos los textos que publicó, hoy podemos compartir con los amables lectores la crítica pública que hizo 6 semanas antes de que Rafael Leonidas Trujillo Molina resultara "electo" Presidente de la República, el 16 mayo de ese año. En ellas se retrata la atmóstera de terror y el autoritarismo que desde entonces habría de padecer, por décadas, la sociedad dominicana:
Elecciones libres
"La situación militar a que está sometido el país, difiere mucho de las enfáticas declaraciones que viene haciendo el Presidente de la República. No pueden haber elecciones libres donde no hay respeto a las leyes y se violan todos los cánones constitucionales. No puede haber sufragio legal, donde el ejército, no obstante ser fuerza pasiva, obediente, y privada de ejercer actos políticos, está convertido, por medio de oficiales y rasos, en agentes eleccionarios. El actual Gobierno, surgido constitucionalmente, está pisoteando las leyes y esa misma constitución que juró el mismo Presidente respetar y hacer cumplir. Los gobernadores militares, los actos de fuerza contra los Ayuntamientos, la toma a mano armada de las oficinas públicas, la amenaza suspendida permanentemente sobre los Ayuntamientos dignos y la intranquilidad que reina en el país provocada por los desmanes que se están cometiendo, son actos incalificables que han retrocedido en 40 años la vida institucional de la República. Los actos del gobierno contradicen las afirmaciones del Presidente Estrella Ureña. Si el Sr. Presidente quiere que se crea en su patriotismo y en sus palabras, es necesario que le devuelva el sosiego a la familia dominicana; es necesario que haga cesar el desgobierno que se nota en todos los sectores de la administración pública, sometida a los caprichos de muchos engreídos que se dicen amparados por instrucciones especiales del gobierno. Para sustituir un empleado no se necesita emplear la fuerza pública. Basta un nombramiento. Pero si lo que se busca es impresionar a los timoratos, ese es un procedimiento muy gastado y con el cual sólo se consigue la censura pública. Ya pasaron los tiempos lilisianos. Nosotros deseamos sinceramente no tener que alzar nuevamente nuestra voz censurando actos del actual orden de cosas, porque nuestra norma no es criticar, sino ayudar con nuestras ideas al progreso de la República y contribuir con nuestro consejo al afianzamiento de las instituciones republicanas. Pero si el Presidente Estrella Ureña no hace que se rectifiquen los procedimientos militares en uso, nos volverá a encontrar en su camino defendiendo el derecho de los dominicanos a ser libres. Ayer defendimos ese derecho contra la ocupación, responsablemente. Hoy lo defenderemos contra los dominicanos porque entendemos que se está empujando al país hacia la ruina. Los procedimientos de fuerza traen la fuerza y cuando se lleve a la República por esa ruta, seguramente se parará en el abismo de otra intervención. Serenidad y patriotismo es la consigna de la hora. El Lic. Estrella Ureña, el gallardo tribuno del nacionalismo, está en el deber de justificarse ante la historia, probando que su inquietud era patriotismo y no ambición".
El Cable, 2 de abril de 1930. No. 785. Año X.
Luego de la lectura de esta y de otras crónicas de la colección de El Cable, nos llama poderosamente la atención que muchas de las llagas allí denunciadas aún laceran el cuerpo social dominicano. Parece que la Patria de Duarte y de Caamaño necesita todavía muchos cambios constructivos.
El autor es periodista y escritor.


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