Fotos: Katherine Fortuna
El joven de la Rosa, quien habla con mucha dificultad, explicó que la bala le destruyó varios dientes y que no pudo ver a su agresor."Todo fue muy rápido", dijo "y cuando volteé la cara sólo pude ver el cañón de la pistola".El hecho, que produjo un gran impacto, en su familia, su padre, madre y hermanos, causó un gran revuelo a nivel de toda la provincia San Juan y de toda la opinión pública dominicana. Tan pronto se supo lo sucedido hubo una especie de movilización general de diferentes sectores de la vida política, social y religiosa de la provincia. El licenciado Ramón de la Rosa es actualmente una de las figuras más influyentes en la zona.
Una vez les sean retirada "las gomas" que tiene entre los dientes podrá comenzar a comer alimentos sólidos, como puré de papa, mangú, etc.
La casa del senador de la Rosa ha sido constantemente visitada desde el día que retornaron desde la capital.Doña Rosa ha perdido la cuenta de la cantidad de personas de todas las edades y extractos sociales, económicos y políticos que han circulado por su residencia desde entonces.
Tanto al autor de esta crónica como a su hija, Katherine, le consta el fluir de la gente por la casa de Lenin. Tanto es así que nos vimos obligado a marcharnos antes de lo previsto para permitirle a otras personas ocupar nuestros asientos.
Pese a ello tanto Lenin, como su madre, lucen muy complacidos por el respaldo quele ha dado la población. Doña Rosa es una mujer muy atenta y con mucha educación y sabe ser una excelente anfitriona. Mientras estuvimos en su hogar ocupó un asiento y dialogó entretenidamente con nosotros.
Para el joven Lenin, sin dudas, se trata de una experiencia que nunca olvidará. Es seguro que aún anciano le contará la historia a sus nietos. Mientras tanto, parece que ha aprendio algo nuevo: la solidaridad de la gente. Cuenta que hasta ahora no había evaluado cuanta gente lo aprecia tanto a él como a su familia.
A Lenin se le conoce como un joven tranquilo. Goza de muy buena fama entre todos. Al conversar con él tiene uno la sensación de estar hablando con un muchacho sano y de buen corazón.Para ayudarlo a sobrepasar su convalecencia le llevamos como regalo dos libros: "El Oficio de Lavar Cerebro" y "La Señorita Victoria", escritos por el autor de este texto.
En cuanto al licenciado Ramón dela Rosa, a quien sus más cercanos colaboradores llaman "el don", no pudimos verlo. El senador, que cumplió año el pasado sábado, había subido a sus habitaciones "a echar una pavita" ya que se encontraba muy agotado.Aprovechamos la ocasión para desearle muchas felicidades, salud y larga vida.


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