miércoles, 30 de diciembre de 2009

(Notas y reflexiones a vuelapluma de un necio empedernido)

“SE PASA LA TENAZA…”

Por Luis R. Decamps R.


POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (I)

Con bastante frecuencia a Maquiavelo se le atribuye, no sin cierta inexactitud, haber afirmado que es una tendencia “inmutable” de los hombres congregarse políticamente alrededor de ideas o de intereses, y que siempre es más conveniente para el príncipe que tal nucleamiento en su favor se consume con base en los segundos, que son menos volátiles que las primeras. La inexactitud, por supuesto, como en muchos otros casos, es hija de las interpretaciones: no se puede olvidar aquello de que “traduttore, traditore” (en buen cristiano: “traductor, traidor”).




POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (II)

Ahora bien, en lo que no hay discusión es en que el pensador y político florentino sostuvo que los pueblos taxativamente se pliegan ante los príncipes por devoción o por temor, y que aunque la devoción es siempre preferible cuando se trata de los proyectos de redención social, la historia enseña que sólo los príncipes que se afianzan promoviendo el temor se mantienen durante mucho tiempo en el poder… Claro, hay que recordar que los de Maquiavelo eran tiempos en los que prevalecía el oscurantismo y la ignorancia, y los actos de fuerza y la “dialéctica” brutal de las armas gozaban de mayor prestigio y efectividad en la lucha política que la razón o el espíritu de justicia…




POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (III)

Modernamente, empero, el liderazgo político se basa en una combinación de la devoción y el temor, y desde luego sobre valores y bases teóricas distintas: la gente, en general, se nuclea alrededor de los líderes en función de un propósito o de un adversario. El propósito queda contextualizado en ideas, tácticas, programa y estrategia (promoviendo la parte racional y constructiva del ser humano), mientras que el adversario queda tipificado en la elección de algo o alguien para culparlo de todo y “satanizarlo” (promoviendo los más bajos instintos del ser humano: su parte animal y destructiva)… El asunto es, en pocas palabras, estar “a favor de” y “en contra de”…




POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (IV)

La política contemporánea, en casi todas las vertientes o totalidades (no se toma en cuenta aquí el laborantismo de grupos marginales rezagados respecto de la dinámica de la historia), teóricamente apuesta por la preeminencia del propósito, pero en la práctica, sabedora de que si no lo hace no “llega” a importantes grupos de la población y a ciertos lugares de la “inconciencia” colectiva”, se decanta más por la satanización del adversario. Más aún: la política de nuestro tiempo entiende (racional o instintivamente) que lo correcto es que el propósito sea agitado entre la gente, pero que lo que realmente da los votos decisivos (entendidos como sufragios o apoyatura logística) al final es la satanización del adversario…Obviamente, administrar certeramente esta antinomia (o sea, saber cuándo y dónde empujar hacia un lado u otro) es un asunto que compete al alto liderato y a sus estrategas (no a los de aposento sino a los de la “real politik”, pues la cuestión se refiere a los “elementos tácticos de largo alcance”)…




POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (V)

La historia dominicana es rica en hechos que reflejan la presencia de la aludida antinomia. Es más, en bastantes sentidos ella ha sido el signo de nuestro devenir, encarnada en la eterna confrontación entre liberalismo y conservadorismo (denominaciones que, desde luego, conceptual y fácticamente no pueden confundirse con sus iguales de otras latitudes, pues un liberal de aquí bien puede pasar por conservador en Colombia, por ejemplo). El desenlace es harto conocido: los últimos han sido dominantes en el ejercicio del poder a todo lo largo de nuestra accidentada historia. En consecuencia, no es exagerado afirmar que si el Estado dominicano ha sido exitoso o fallido, la mayor responsabilidad histórica recae sobre el conservadurismo criollo…Al margen de la desgracia que ello ha significado, y se esté o no conteste con sus secuelas, hay una realidad: los conservadores siempre han ganado, y punto…Lo otro es poesía política, aunque sea de la buena.




POLÍTICA, PROPÓSITO Y ADVERSARIO (VI)

En el PLD (por lo menos desde 1995) y en el PRSC (desde su fundación) las referidas percepciones conceptuales e históricas han sido asimiladas en su verdadera dimensión como realidad política operante. En el PRD, en cambio, parece que todavía se patina sobre ellas. De ahí que sea entendible la creencia de algunos observadores de que a algunos perredeístas les convendría desempolvar a Moya Pons y Franklyn Franco (“Manual de historia dominicana” o “Historia del pueblo dominicano”), a Maquiavelo (“El príncipe” y “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”), a Azorín (“El político”) y a Robert Greene (“Las 48 leyes del poder”)…No es por nada: es sólo que en política se deben tener claramente identificados el propósito y el adversario para evitar sorpresas reiteradas y adelantarse a los nubarrones que pudieren formarse en el horizonte estratégico…Vale.

Hasta la próxima entrega…

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