lunes, 14 de diciembre de 2009

Desde Nueva York

Dominicana: Un Paraíso de delincuentes!

Por Alberto E. Borda Objio.
Periodista Dominicano radicado en Nueva York

Si etimológicamente la palabra delincuente quiere decir persona que viola los preceptos legales y es condenada en consecuencia, admitiremos que quienes ostentan este sugestivo título en dominicana, son en su mayoría rateros de poca monta y uno que otro que por circunstancias políticas revanchistas o intereses gobiernistas de turno; han sido condenados en tribunales, siempre bajo la egida de aquel que gobierna y que es el máximo violentador de las leyes establecidas. “El Gobierno”.

Viendo las cosas con objetividad y siendo lo más honesto que permite el sistema, debemos reconocer, que las violaciones flagrantes a la ley no son las que más afectan el desenvolvimiento natural de la Nación. Si partimos del criterio establecido de causa y efecto, veremos que las acciones de tipo delincuencial violatorias de todos los cánones, no solo los legales sino también morales y espirituales; devienen de actos de contubernios o complicidades entre los estamentos de poder establecidos y personajes de cierto bagaje social; lo que lo hace atractivo produciendo el mal ejemplo a los delincuentes de baja estofa.

Porque de todos es conocido, que de no contar con el apoyo de quienes administran la cosa pública y el respaldo de los grupos sociales desde donde proceden los advenedizos violentadores de las normas establecidas teóricamente como reglas de carácter inviolable; otro gallo cantaría y la aplicación estricta de la ley, dejaría sentada las bases del ejemplo que es lo que se supone que buscan estos códigos.

Pero que va, la realidad es otra y nadie se puede llamar a engaño. Mientras la política se lleve a cabo como un negocio en el cual se busca el poder como forma de lograr el enriquecimiento, aquellos que poseen el capital y que son los primeros en pasar por encima de lo establecido, nunca serán condenados por las fechorías cometidas en perjuicio de las mayorías.

Lo que son los Bancos, Empresas financieras, constructoras importantes así como negocios de toda índole de carácter privado, están permeados y manchados con el capital del oro corruptor extraído de las arcas del Estado basándose en argucias y triquiñuelas sórdidas amparadas en el tráfico de influencias y el peculado gubernamental.

Los receptores de dinero sucio en las Islas Gran Caimán, Suiza, y países donde se practica el inmoral secreto bancario, están llenos de capitales sangrientos que se producen a partir de la corrupción privada y político gubernamental. Y no hay precedentes -salvo que esto afecte a sus propiciadores o sea los Estados aupadores de esta carroña que carcome- que se destapen los nombres de los poseedores de esas fortunas que en esos paraísos de delincuentes reposan tranquilamente

Esto, ya es una práctica común en Naciones como la dominicana, donde a nadie de cierto nivel jerárquico gubernamental o de cierta alcurnia social se le investiga en relación a los bienes que posee o a las riquezas que ostenta. Y que de alguien intentar hacerlo, o denunciarlo, les caen arriba todos los denuestos posibles por parte de quienes son cómplices en este entramado sistema político - privado delincuencial.

Lo más doloroso de todo esto, es el derrotero hacia donde irreversible y vertiginosamente se ha enrumbado la Nación, y las consecuencias que se han generado de estas inconductas y felonías, así como el daño que ha causado en las mayorías y que son quienes pagan los atropellos que esta simbiosis asociada de malhechores de alcurnia-gobierno comete impunemente..

También, el hecho cierto y vergonzoso, del asedio de parte de delincuentes internacionales al País, quienes sin ningún reparo invierten en sociedad con los que antes señalamos, en todo tipo de negocios de envergadura como torres, plazas comerciales, grandes resorts turísticos, franquicias de juego en casinos, asignación de obras del Estado como carreteras y administración de peajes, y hasta en empresas de generación de electricidad por no decir más, contando con la protección de los que ostentan el poder y que como lacras que son, se benefician grandemente del lavado de activos de estos degenerados que se nos acercan.

Esta situación penosa, destructora per se de la moral pública, conjuntamente con el desarrollo de la descarada practica del encubrimiento a los grandes narcotraficantes y a los lavadores de capital político sucio, ha enmarcado a la Nación dominicana en los parámetros internacionales de Estado fallido, donde los que nos desgobiernan asumen posturas de corte mafioso para justificar y proteger a sus socios en una patraña que ha hecho que nuestro País se convierta en un paraíso de delincuentes. Que lastima!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Archivo del blog