jueves, 24 de diciembre de 2009

Cultura Dominicana en Patines

Por: Tiberio Castellanos

Yunis Segura pasará a la historia como la mujer de Miami que montó en patines a la cultura dominicana durante todo el año 2009. Para algunos esto podría sonar una metáfora ruin, pero para mí, que vi cómo se gestó lo que ahora se conoce como Viernes Culturales Dominicanos, la imagen no puede ser otra que la sugerida por esa frase nada sabia; pues un patín es un aparato que “consiste en una plancha que se adapta a la suela del calzado y lleva una especie de cuchilla o dos pares de ruedas, según sirva para ir sobre el hielo o sobre un pavimento duro, liso y muy llano”. Así lo define el Diccionario de la Real Academia Española.

Cuando lanzó la idea que encontró inmediatamente eco en los directivos de Casa Cultural Domínico-Americana (José Antonio Gutiérrez y Tiberio Castellanos), Yunis sabía que el “hielo” o el “pavimento” de Miami eran lisos como la geografía de todo el estado de la Florida. Sin embargo, los obstáculos estaban ahí, como aquel dinosaurio del cuento más breve del mundo, por ser de una sola oración, del ya fallecido escritor Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

De modo que durante meses el dinosaurio que pudo haber echado a perder la iniciativa de Yunis Segura no sólo estuvo allí, sino que todavía ronda el perímetro donde está ubicada la Cámara de Comercio Domínico-Internacional (104 SW 9th Street, Miami), lugar donde se celebra Viernes Culturales Dominicanos.

El primer obstáculo de esa iniciativa que sólo podía sacar adelante la terquedad de una prima del bibliógrafo Miguel Collado, todavía más terco, era la celebración, también el último viernes de cada mes, de los Viernes Culturales de la famosa Calle Ocho, en pleno centro del histórico sector de la Pequeña Habana. Los Viernes Culturales de Yunis eran menos ambiciosos y menos comerciales.

El segundo inconveniente que enfrentó desde el principio fue la apatía de nuestra gente a participar y apoyar eventos culturales donde las luces que se prenden no son tan potentes como quisieran ellos para obtener su anhelado minuto de fama sin fortuna.

Pero Yunis Segura no se amilanó. Se inventó las ruedas del patín y lanzó a correr sobre éste su proyecto como por un estrecho camino adoquinado que pudiera compararse con la Calle del Cristo, del Viejo San Juan.

Entre las actividades que realizó Yunis junto a su equipo de apoyo de Casa Cultural Domínico-Americana destacan las conferencias del crítico Manuel Mora Serrano, a quien presentó en un acto donde sólo le faltó colocarle un birrete; la del historiador cubano Marcos Antonio Ramos, la del especialista en derechos civiles Rafael Antonio Matorell y otra de la doctora Patria Rojas, que disertó acerca de los inmigrantes y la salud.

El esfuerzo también se extendió en merecidos homenajes a Roberto Guzmán, por haber sido admitido como miembro en la Academia Dominicana de la Lengua; y a don Tiberio Castellanos, un activista con salud de roble, quien a sus 83 años de edad no se pierde un acto cultural en los que aporta su vasta experiencia en temas dominicanos.

Hay además registros de actos líricos que contaron con la coordinación y participación del cantante Nelson Muñoz.

Con el tiempo Viernes Culturales Dominicanos se ha ganado el espacio que merecen las iniciativas sanas y desinteresadas, y la gente que en principio rechazaba la idea, ya comienza a frecuentar las actividades que se celebran allí y de paso a posar para las fotos, colocadas sigilosamente en un blog que va documentando estos encuentros hechos por amor al arte. Esto último es algo que merece nuestro respeto y admiración.

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