jueves, 29 de enero de 2009

UNA OPINION

A LA CUMBRE HABIA QUE IR



Los que se oponen a la cumbre, que otros llaman diálogo, en el mejor de los casos estan sinceramente equivocados. o en el peor estarian jugando al oposicionismo, el izquierdismo y el vanguardismo.
En todo caso estarian de espaldas a la historia.

El oposicionista es aquel que enfrenta todo lo que venga del oficialismo. Sea bueno o sea malo. Un ejemplo de político oposicionista podría ser el profesor Juan Bosch.El otro caso sería lo que llamo el izquierdismo. Criticar el poder establecido. Despedazarlo. Destruirlo sin compasión. Desacreditarlo sin importar las consecuencias. Ejemplo de ello sería Narciso isa Conde.Desde luego él cumple mandato de Carlos Marx: hacerle crítica despiadada a todo lo que existe. El vanguardismo estaría representado en el Foro Social Alternativo. Procurando ganar espacio, pescar en rio revuelto, para luego pasar factura.Su laborantismo es tan efectivo, que en la pugna por empañar la iniciativa de la cumbre, ha suplantado al PRD dejándolo atrás.Ellos ostentan el protagonismo que debió ser del partido blanco.

La cumbre que ellos han preparado es muy curiosa: todos piensan igual.No habrá necesidad de discutir nada. Bastará con levantar la mano.Pero lo que más extraña de todo eso es que ellos no fueron a discutir sus posiciones a la cumbre, pero las conclusiones de "su cumbre", seguramente se las haran llegar al gobierno para que las conozca. A menos que el fruto de la misma no sea para consumpo interno. Lo cual seria risible.

En cuanto al desconcertado Partido Revolucionario Dominicano ni siquiera quiero mencionarlo. El PRD está en el limbo.Aunque sus dirigentes, de manera individual, tienen posiciones públicas específicas frente a la cumbre, esa organización no ha fijado una postura como partido. No han podido ponerse de acuerdo.Por lo tanto, estan fuera de combate.

Ahora bien ¿por qué decimos que quienes se oponen a la cumbre estan de espalda a la historia? Por la sencilla razón de que en nuestro país ha prevalecido, hustóricamente, lo que se conoce como "la cultura autoritaria", según la cual el poder se ejerce de una forma vertical. Dentro de esa cultura autoritaria, por supuesto, no tiene cabida el diálogo.La despreciable fórmula a aplicar es "el poder es para usarlo".

Así lo hicieron Santana, Buenaventura Baéz, Lilís, Trujillo, Horacio Vasquez,Balaguer e Hipólito Mejía.Por solo mencionar a algunos. No conocieron la palabra diálogo. Tanto es así que en el 2002 Hipólito introdujo cambios en la constitución sin preguntarle nada nadie y los congresistas del PRD aprobaron aquella reforma al vapor sin hablar de constituyente ni de asamblea revisora y alguien hasta "convenció" a algunos congresistas del PLD, que votaron por esas transformaciones espurias, y que luego terminaron destruíidos políticamente y desacreditados.

A la cumbre había que ir. Y que cada sector dijera allí lo que pensaba de todos los problemas que abaten nuestro país. Decirlo allí y dejar la última palabra bajo responsabilidad del gobierno.Ese habría sido su gran aporte. Y el pueblo dominicano hubiese sacado sus propias conclusiones.Pero para algunos resulta más ventajoso bravuconear desde afuera, desacreditar desde afuera, sembrar dudas desde afuera. De espaldas a la historia, haciendo creer que tienen la razón hablando solos.

La cumbre rompe con la corriente histórica del autoritarismo en nuestro país.Ese camino debe ser ampliado. Dialogar, aun sin resultados en el corto plazo, es mejor que fomentar la anarquía, el pandillerismo y la discordia, que mantienen hundido en el atraso a naciones como Somalia y Zimbabue, en Africa,cuyos más altos dirigentes son un conjunto de necios incapaces de sentarse en la mesa del diálogo.

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